El diagnóstico empieza en la propia impresora
Antes de pelearnos con el ordenador, mira la pantalla o las luces de la máquina. Si hay una luz roja parpadeando, la impresora te está gritando cuál es el problema: falta papel, no tiene tinta, hay un atasco físico en los rodillos o la tapa está mal cerrada.
Si la pantalla está normal (o no tiene luces de error), pero la impresora parece "muerta", apágala. Desenchúfala de la pared durante 30 segundos y vuelve a conectarla. Este reinicio forzado vacía su memoria y elimina pequeños bloqueos internos.